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sábado, 15 de junio de 2013

El papa Francisco designa nuevo prelado para el "banco vaticano"




Ciudad del Vaticano. El papa Francisco designó hoy sábado al sacerdote italiano Mario Salvatore Battista Ricca como nuevo prelado del Instituto para Obras de Religión (IOR), lo que aleja la posibilidad de un inminente cierre del llamado "banco del Vaticano".
De acuerdo a la sala de prensa del Vaticano, la designación (que tiene efecto inmediato) fue oficializada por la Comisión cardenalicia de vigilancia del IOR y contó con el visto bueno de Jorge Mario Bergoglio.
"En tal función monseñor Ricca desarrollará el rol de secretario de los encuentros de la Comisión cardenalicia y asistirá a los encuentros del Consejo de Superintendencia, según los estatutos de la institución", indicó una nota.
Battista Ricca, nacido en 1956 en Offlaga, provincia italiana de Brescia, es parte del Servicio Diplomático de la sede de la Iglesia católica y depende de la primera sección de la Secretaría de Estado, el organismo que se ocupa de la "política interior" del Vaticano.
En Roma el sacerdote es, además, director de la Domus Santa Marta, de la Domus Internacional Paulus VI, de la Domus Romana Sacerdotalis y de la Casa San Benito, cuatro residencias que acogen a cardenales, obispos y sacerdotes en su paso por la capital italiana.
El puesto de prelado del IOR es clave, porque funge como enlace entre la Comisión de Superintendencia, una especie de grupo de vigilancia formado por cinco cardenales, y el Consejo de Administración, el organismo que efectivamente dirige el instituto y está formado por cuatro laicos especialistas en temas económicos.
Ese cargo estaba vacante desde 2011 cuando el precedente prelado -monseñor Piero Pioppo- fue designado como nuncio apostólico (embajador vaticano) en Camerún y Guinea Ecuatorial.
"Con el nombramiento de Ernst von Freyberg como presidente y Battista Ricca como prelado, la comisión cardenalicia ha ocupado las dos importantes posiciones previstas por los estatutos del IOR que habían quedado vacante desde hace un tiempo", apuntó la nota.
El alemán von Freyberg fue designado como presidente del Consejo de Administración en febrero pasado, pocos días antes de la entrada en vigor de la renuncia al papado de Benedicto XVI. Él sustituyó a Ettore Gotti Tedeschi, cesado en medio de fuertes tensiones internas.
El IOR se se encuentra ahora empeñado en una operación de transparencia, mientras tanto la llegada del Papa argentino y su discurso de una "Iglesia para los pobres" han generado especulaciones respecto de la posibilidad que Francisco cierre definitivamente el "banco vaticano".

Google desarrolla un proyecto con globos de helio para llevar WiFi a poblaciones remotas

El gigante de internet anunció en su blog oficial y en un vídeo en su cuenta de YouTube el nuevo programa, llamado Project Loon, y que pretende crear "una red de internet en el cielo".
Para ello, Google usará globos de unos 15 metros en diámetro que, gracias a la energía solar, ascenderán a la estratosfera y se mantendrán unidos sobre una zona específica gracias a "complejos algoritmos y mucho poder informático", según explicó Mike Cassidy, el director del proyecto.

Velocidad parecida a la del 3G

"Aún estamos en la primera etapa, pero hemos construido un sistema que usa globos, trasladados por el viento al doble de altitud de la que vuelan los aviones comerciales, para proporcionar acceso a internet a la tierra a velocidades similares o más rápidas que las de las redes de 3G de hoy", señaló Cassidy.
El equipo inició hoy un programa piloto en Nueva Zelanda, dotado de 30 globos que tratarán deconectar a 50 personas en una primera prueba destinada a "aprender sobre cómo mejorar" la tecnología y el diseño de los globos.
Chile, Argentina o Sudáfrica son los países objetivo
"En el futuro, nos gustaría iniciar programas pilotos en países que compartan latitud con Nueva Zelanda", señaló Cassidy.
Esa franja incluye países como Argentina, Chile, Sudáfrica o Australia, situados en el paralelo 40, que presenta unas condiciones estratosféricas ideales para el proyecto de Google.
Cassidy reconoció que la idea "puede sonar un poco loca", pero "tiene un respaldo científico sólido".

Nacido en el laboratorio secreto de Google

El proyecto ha sido desarrollado por ingenieros del laboratorio secreto Google X, situado enSilicon Valley (California) y que trabaja en tecnologías revolucionarias, como las gafasGoogle Glass o los coches sin piloto.
Los globos filtran todas las señales de internet para procesar sólo las que procedan del proyecto de Google, que puede además dirigirlos para que aterricen en varios puntos designados y puedan ser reciclados.
El objetivo de Google es "empezar un debate sobre cómo conseguir que 5.000 millones de personas que viven en áreas remotas" se conecten a internet, según explicó Cassidy en una entrevista con el diario The Washington Post.
La señal de los globos se captaría en un radio de 38 kmGoogle necesitará el permiso de los Gobiernos de los países en los que quiera hacer circular sus globos, que duran unos 100 días en el aire y cuya señal puede captarse siempre que el receptor esté en un radio de unos 38 kilómetros.
Cassidy consideró que el programa puede marcar una gran diferencia en la mayoría de los países del hemisferio sur, donde "el coste de una conexión a internet es superior al del ingreso de un mes".

domingo, 14 de abril de 2013

¿Qué es un detente?




El “Detente” es un refugio y un escudo para librarnos de las tentaciones del maligno. 
Jesús tuvo una incesante lucha contra el mal espíritu y venció gracias a la confianza en su Padre Celestial. Nosotros también luchamos para no caer en la tentación. La condición del cristiano es la de un luchador constante y, como soldados de Cristo, debemos instaurar su Reino en este mundo.

El “Detente” lejos de ser un talismán mágico es un signo de nuestra confianza en el poder del Señor Jesús. Miramos su Divino Rostro y nos sentimos apoyados por tan dulce mirada. Abrimos nuestro corazón delante de esos brazos que siempre están abiertos para recibirnos y perdonarnos.

El Detente o Escudo del Sagrado Corazón de Jesús —también conocido como salvaguardia, o incluso como pequeño escapulario del Sagrado Corazón— es un sencillo emblema con la imagen del Sagrado Corazón y la divisa: 
¡ Detente! El Corazón de Jesús está conmigo. ¡Venga a nosotros el tu reino!. 
Por inspiración divina, surgió como un pequeño pero poderoso Escudo que la Divina Providencia colocó a nuestra disposición a fin de protegernos contra los más diversos peligros que enfrentamos en nuestra vida cotidiana.
Para ello, basta llevarlo consigo, no siendo necesario que esté bendito, pues el bienaventurado Papa Pío IX extendió su bendición a todos los Detentes –.
El “Detente” se pude usar en la ropa o en el auto, no hace falta ninguna imposición especial. La confianza en el Sagrado Corazón de Jesús es suficiente para experimentar los efectos de su Divino Amor y protección.

El Origen del Detente
Santa Margarita María de Alacoque escribía a la Madre de Saumaise, Superiora de la Visitación de Dijón: 
"Nuestro divino Maestro me ha dicho que desea y quiere que se hagan imágenes pequeñas de su Divino Corazón, para que aquellos que quieran honrarlo las puedan llevar sobre sí”.
El “Detente” corresponde a una de las 12 promesas que hizo Jesús a Santa Margarita María cuando le reveló su Sagrado Corazón: 
“Seré un refugio seguro durante la vida, y sobre todo en la hora de la muerte”. ¡Qué mejor refugio que el Corazón de Jesús! 
En ese Corazón se encuentran los divinos tesoros de la misericordia y el perdón de Dios Padre que en Jesús reconcilia a toda la humanidad. El Corazón de Jesús es fuente incesante de donde mana el Espíritu Santo para dar vida a la Iglesia.

Esta práctica recomendada por Santa Margarita al principio fue conocida sólo en las comunidades de la Visitación. 
Fue la Venerable Ana Magdalena Rémuzat, salesa de Marsella, quien la hizo conocer fuera del claustro. Habiendo sabido por revelación hacia 1720, que iba a desencadenarse una gran peste en Marsella, por inspiración divina prometió que los atacados encontrarían auxilio prodigioso en esa devoción al Sagrado Corazón.
La Santa religiosa ayudada por sus hermanas preparó a mano millares de pequeñas imágenes de este Corazón con la inscripción "Detente el Corazón de Jesús está aquí". 
La historia narra que en efecto el azote se detenía muchas veces como por milagro ante dicha imagen protectora. Desde entonces la práctica se extendió a muchos países. 
En 1748 el Papa Benedicto XIV envió muchos de estos detentes a la Reina de Francia. Y consta que en la revolución francesa innumerables fieles se colocaron con el detente bajo la protección del Corazón de Jesús.

El Beato Papa Pío IX y el Detente
En 1870, una dama romana, deseando saber la opinión del Sumo Pontífice Pío IX acerca del Detente del Sagrado Corazón de Jesús, le presentó uno. Conmovido a la vista de esta señal de salvación, el Papa concedió aprobación definitiva a tal devoción y dijo: “Esto, señora, es una inspiración del Cielo. Sí, del Cielo”. Y, después de un breve silencio añadió:
“Voy a bendecir este Corazón, y quiero que todos aquellos que fueren hechos según este modelo reciban esta misma bendición, sin que sea necesario que algún otro sacerdote la renueve. Además, quiero que Satanás de modo alguno pueda causar daño a aquellos que lleven consigo el Escudo, símbolo del Corazón adorable de Jesús”.
Para impulsar la piadosa costumbre de llevar consigo el Detente, el bienaventurado Pío IX concedió en 1872, cien días de indulgencia para todos los que, portando esta insignia, rezasen diariamente un Padrenuestro, una Avemaría y un Gloria.
Después de ello, el Santo Padre compuso esta bella oración:
“¡Abridme vuestro Sagrado Corazón oh Jesús! ...mostradme sus encantos, unidme a Él para siempre. Que todos los movimientos y latidos de mi corazón, incluso durante el sueño, os sean un testimonio de mi amor y os digan sin cesar: Sí, Señor Jesús, yo Os adoro... aceptad el poco bien que practico... hacedme la merced de reparar el mal cometido... para que os alabe en el tiempo y os bendiga durante toda la eternidad. Amen”.

¡Lleva siempre contigo la protección del Detente del Sagrado Corazón de Jesús!
Al llevar con devoción y confianza este pedazo de paño con la imagen del Sagrado Corazón, te podrás beneficiar de las promesas hechas por Nuestro Señor a quien porte el Detente como signo de confianza en su amor misericordioso:
—“Les daré todas las gracias necesarias para su estado de vida”.
—“Les daré paz a sus familias”.
—“Les consolaré en todas sus penas”.
—“Seré su refugio durante la vida y sobre todo a la hora de la muerte”.

jueves, 11 de abril de 2013

Santo de don Estanislao Dziwisz



11 DE ABRIL: SAN ESTANISLAO
Obispo de Cracovia y mártir
(año 1079)

Es un santo muy estimado y honrado en Polonia, su patria. 
Nació cerca de Cracovia, en el año 1030. Sus padres llevaban treinta años de casados sin lograr tener hijos y consideraron el nacimiento de Estanislao como un verdadero regalo de Dios. Lo educaron lo más piadosamente que pudieron.

Estudió en Polonia y en París y ordenado sacerdote por el obispo de Cracovia (que es la segunda ciudad de Polonia) fue nombrado Párroco de la catedral. Se distinguió por su gran elocuencia, por los impresionantes ejemplos de vida santa que brindaba a todos con su buen comportamiento y por la reforma de costumbres que lograba conseguir con sus predicaciones y con su dirección espiritual.

El señor obispo deseaba que Estanislao fuera su sucesor, pero él no aceptaba ser obispo porque se creía indigno de tan alta dignidad. Sin embargo al morir el prelado, el pueblo lo aclamó como el más digno para ejercer el obispado, el cual ejerció por siete años, desde el año 1072, hasta el años de su muerte, en 1079.

Era muy estricto en exigir a cada sacerdote el cumplimento exacto de sus deberes sacerdotales. Visitaba cada año a todas las parroquias y dedicaba mucho tiempo a la predicación y a la instrucción del pueblo. Su palacio episcopal vivía lleno de pobres, porque jamás negaba ayudas a los necesitados. Tenía la lista de las familias que estaban pasando por situaciones económicas más penosas, para enviarles sus generosas ayudas.

El rey de Polonia Boleslao, era un valiente guerrero pero se dejaba dominar demasiado por sus pasiones. Al principio se entendía muy bien con el obispo Estanislao, pero luego empezó a cometer faltas muy graves que escandalizaban y daban muy mal ejemplo al pueblo y entonces el obispo tuvo que intervenir fuertemente. San Estanislao recordaba muy bien aquel mandato de San Pablo "Es necesario reprender, aconsejar y hasta amenazar, con toda paciencia y doctrina, porque llega el tiempo en que los hombres arrastrados por sus propias pasiones ya no quieren oír las doctrinas verdaderas, sino las falsedades" (2 Tim. 4,2).

Este santo obispo era de carácter amable y humilde, pacífico y amigo de arreglar todos los asuntos por las buenas. Trataba de ser severo consigo mismo pero totalmente comprensivo con los demás. Era un alma que jamás demostraba orgullo y ponía gran cuidado para no dejarse dominar por la ira. Siempre estaba en disposición para ayudar a los necesitados. Pero conocía muy bien la famosa frase del profeta Isaías: "Ay de los jefes espirituales que sean como perros mudos que no ladran cuando llegan los ladrones a robar en el campo del Señor". Y él no quería ser perro mudo que se queda sin dar la voz de alerta ante los enemigos y los peligros.

Varias veces había corregido a Boleslao cuando éste cometía crueldades o injusticias y el rey había mostrado cierto arrepentimiento y deseos de corregirse. Pero de pronto la medida de sus maldades rebosó cuando Boleslao se robó una mujer casada para llevársela como concubina a su palacio. Las gentes se escandalizaron. Ninguno de los altos empleados se atrevía a corregir al rey escandaloso. Y pidieron al obispo que se arriesgara a llamarle la atención al terrible monarca.

Estanislao se presentó valerosamente ante el rey le echó en cara el pecado tan escandaloso que estaba cometiendo, y el pésimo ejemplo que estaba dando a todo ese pueblo tan católico. Boleslao se hizo el sordo y no le quiso hacer caso y entonces el obispo con toda la autoridad de su cargo lo amenazó con terribles castigos si no se arrepentía de su pecado impuro y no dejaba aquella mala amistad.

Boleslao creyó que el obispo no iba a proceder tan fuertemente, y se atrevió a asistir a una misa en la catedral. Pero Estanislao mandó suspender la misa porque no aceptaba que un pecador tan rebelde y escandaloso estuviera allí dando mal ejemplo a todos. Entonces estalló ferozmente la ira del sanguinario rey.

Boleslao se propuso vengarse y un 11 de abril mientras San Estanislao estaba celebrando la Santa Misa, mandó el furibundo rey a sus soldados a que lo mataran allí mismo en el altar. Los soldados volvieron al atrio diciéndole que no se habían atrevido a tocar a aquel hombre de Dios que aparecía rodeado de resplandores. Entonces el mismo Boleslao subió al altar y con sus propias manos asesinó al santo obispo el 11 de abril del año 1079. Fue un crimen que nunca pudo olvidar y que lo atormentó día y noche durante todo el resto de su vida.

El rey hizo que el cadáver del santo quedara en el campo sin sepultar, para que lo devoraran los cuervos. Pero entonces aparecieron dos águilas que no dejaron que ningún gallinazo se acercara al cuerpo del difunto. Hasta que llegaron unos devotos fervorosos y le dieron santa sepultura, en la capilla de San Miguel.

Desde entonces las cosas comenzaron a suceder cada día más de mal en peor para el rey Boleslao que tuvo que llorar muy amargamente el crimen tan espantoso que cometió. El pueblo empezó a venerar como a un gran santo a Estanislao, y el Papa Inocencio lo canonizó, o sea lo declaró santo en el año 1253.

San Estanislao, pídele a Dios que haya muchos obispos y sacerdotes que como tú a imitación de San Juan Bautista que se atrevió a enfrentársele al rey Herodes y decirle: "No te es permitido vivir con una mujer que no es tu esposa", y no dejó de decírselo aunque esto le llevó a ser asesinado por orden de tan malvado rey, que así también en este tiempo siempre haya muchos valerosos sacerdotes y obispos que se atrevan a oponerse a los que dan escándalo y mal ejemplo, aunque esto los lleve a ser perseguidos y sufrir martirios.

Y a los que se atreven a atacar a los enviados de Dios, que no olviden las palabras del libro Santo: "No toquéis a mis ungidos. No hagáis daño a los que Yo envío para comunicar mis mensajes (Salmo 105). Porque el que ataca a uno de mis enviados, es como si me hiriera a Mí en la pupila de mis ojos, dice el Señor".

lunes, 1 de abril de 2013

Hazlo cuanto antes...

Aquí un consejo extremadamente útil para lograr sostener una vida de gracia viva y estable:
Cuando cometas un pecado grave, confiésate lo más pronto posible.
Es decir, no dejes pasar mucho tiempo entre tu error y tu visita al sacramento de la confesión.
... Esto tiene como objetivo dos puntos:1) Restaurar tu confianza en ti mismo y en tu fe (eliminar la culpa)
2) Evitar que el pecado atraiga más pecado (evitar el efecto bola de nieve)
Cuando pecamos las consecuencias negativas de este actuar no suelen presentarse de manera inmediata, sino también en días o semanas posteriores al mismo, claro, sino hacemos algo al respecto por evitarlo.
¿Has sentido alguna vez la ligereza moral que se produce cuando te permites fallar por que previamente ya lo haz hecho?¿Te has permitido pecar argumentando que una falta más es irrelevante?
Esto sucede pues el pecado suele atraer más pecado.
Por eso mi primer recomendación cuando se ha caído en un hoyo es, de hecho, dejar de cavar para evitar que el problema se vuelva mayor.
Ante el pecado, confiésate pronto, no dejes pasar ni un día sin recuperar la gracia de Dios.

jueves, 28 de marzo de 2013

¿Dios tiene que hacer algo más?




No podemos pretender que Dios deje de ser Dios, porque lo queremos someter a las categorías humanas, al modo de pensar y de sentir nuestro.

La idea se repite hoy como en el pasado: muchos no creen en Dios porque (dicen) Dios no hace lo suficiente para darse a conocer.

En otras palabras, la falta de fe de miles de personas sería "culpa" de un Dios que no manifiesta suficientemente su presencia, su poder, su mensaje.

Algo parecido ocurrió en tiempos de Cristo. Escribas y fariseos piden un signo: "Maestro, queremos ver una señal hecha por ti" (Mt 12,38).

Al pie de la Cruz, entre burlas e insultos, los sacerdotes gritan: "A otros salvó y a sí mismo no puede salvarse. Rey de Israel es: que baje ahora de la cruz, y creeremos en él. Ha puesto su confianza en Dios; que le salve ahora, si es que de verdad le quiere; ya que dijo: -Soy Hijo de Dios-" (Mt 27,42-43).

Después de dos mil años de historia, la petición reaparece. Frente a los males del mundo, ante las injusticias que padecen los más desamparados, en un mundo lleno de guerras, infidelidades, abortos, injusticias, ¿por qué no se manifiesta Dios? ¿Por qué no se hace más visible?

En su libro "Jesús de Nazaret", el Papa Benedicto XVI recoge la voz de los siglos que vuelve una y otra vez a exigir señales para poder dar el paso de la fe: "si existes, Dios, tienes que mostrarte. Debes despejar las nubes que te ocultan y darnos la claridad que nos corresponde. Si tú, Cristo, eres realmente el Hijo y no uno de tantos iluminados que han aparecido continuamente en la historia, debes demostrarlo con mayor claridad de lo que lo haces. Y, así, tienes que dar a tu Iglesia, si debe ser realmente la tuya, un grado de evidencia distinto del que en realidad posee".

No nos damos cuenta del error que cometemos con una petición como esta: pedirle a Dios pruebas según nuestro modo de pensar, según la mentalidad científica, filosófica o incluso "religiosa" de nuestro tiempo, es pretender que Dios deje de ser Dios, porque lo queremos someter a las categorías humanas, a los modos de pensar y de sentir de las personas y de los grupos.

En el libro antes citado, Benedicto XVI muestra esta idea: "La arrogancia que quiere convertir a Dios en un objeto e imponerle nuestras condiciones experimentales de laboratorio no puede encontrar a Dios. Pues, de entrada, presupone ya que nosotros negamos a Dios en cuanto Dios, pues nos ponemos por encima de Él. Porque dejamos de lado toda dimensión del amor, de la escucha interior, y sólo reconocemos como real lo que se puede experimentar, lo que podemos tener en nuestras manos. Quien piensa de este modo se convierte a sí mismo en Dios y, con ello, no sólo degrada a Dios, sino también al mundo y a sí mismo".

No podemos obligar a Dios a manifestarse según nuestras categorías. Somos nosotros los que estamos invitados a abrir el corazón y a descubrir un número incontable de señales, que van desde las maravillas del mundo creado hasta la generosidad infinita de la Muerte de Cristo para salvarnos.

Cada uno, frente a los signos que tenemos, conserva su libertad. En palabras atribuidas a Pascal, “Dios nos ha dado evidencia suficientemente clara para convencer a aquellos con un corazón abierto, pero suficientemente vaga de modo que no obligue a aquellos cuyos corazones están cerrados”.

Dios no tiene que hacer algo más para que los hombres y mujeres de nuestro tiempo lleguemos a conocerlo y amarlo. Somos nosotros los que tenemos que abrir el corazón y la mente para reconocerlo presente en el mundo y en la historia. Entonces el milagro de la fe se hará posible, hoy como en el pasado, en millones de personas. Y el paso a la caridad se convertirá en la culminación de un camino que nos lleva a repetir, como aquel pescador de Galilea: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo”

miércoles, 27 de marzo de 2013

“El misterio del Jueves Santo”

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Debemos hacer nuestras, por asimilación, aquellas palabras de Jesús: “desiderio desideravi hoc Pascha manducare vobiscum” –ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros. De ninguna forma podremos manifestar mejor nuestro máximo interés y amor por el Santo Sacrificio, que guardando esmeradamente hasta la más pequeña de las ceremonias prescritas por la sabiduría de la Iglesia. Y, además del Amor, debe urgirnos la “necesidad” de parecernos a Jesucristo, no solamente en lo interior, sino también en lo exterior, moviéndonos –en los amplios espacios del altar cristiano– con aquel ritmo y armonía de la santidad obediente, que se identifica con la voluntad de la Esposa de Cristo, es decir, con la Voluntad del mismo Cristo.

La víspera de la fiesta solemne de la Pascua, sabiendo Jesús que era llegada la hora de su tránsito de este mundo al Padre, como hubiera amado a los suyos que vivían en el mundo, los amó hasta el fin. Este versículo de San Juan anuncia, al lector de su Evangelio, que algo grande ocurrirá en ese día. Es un preámbulo tiernamente afectuoso, paralelo al que recoge en su relato San Lucas: ardientemente, afirma el Señor, he deseado comer este cordero, celebrar esta Pascua con vosotros, antes de mi Pasión.

Comencemos por pedir desde ahora al Espíritu Santo que nos prepare, para entender cada expresión y cada gesto de Jesucristo: porque queremos vivir vida sobrenatural, porque el Señor nos ha manifestado su voluntad de dársenos como alimento del alma, y porque reconocemos que sólo El tiene palabras de vida eterna.

La fe nos hace confesar con Simón Pedro: nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios. Y es esa fe, fundida con nuestra devoción, la que en esos momentos trascendentales nos lleva a imitar la audacia de Juan: acercarnos a Jesús y recostar la cabeza en el pecho del Maestro, que amaba ardientemente a los suyos y ‑acabamos de escucharlo‑ los iba a amar hasta el fin.

Todos los modos de decir resultan pobres, si pretenden explicar, aunque sea de lejos, el misterio del Jueves Santo. Pero no es difícil imaginar en parte los sentimientos del Corazón de Jesucristo en aquella tarde, la última que pasaba con los suyos, antes del sacrificio del Calvario.